La Sierra de Francia se puede recorrer con los pies, descubrir con los ojos y, sobre todo, conocer a través de sus sabores.
El paisaje serrano está estrechamente ligado a una gastronomía basada en productos locales, elaboraciones tradicionales y pequeños productores que mantienen vivo un patrimonio gastronómico que forma parte de la identidad del territorio.
Por eso, si eres de los que creen que viajar también significa comer bien y descubrir de dónde procede lo que llega a la mesa, la Sierra de Francia tiene mucho que ofrecerte.
Vino: descubrir la Sierra copa a copa
El viñedo forma parte del paisaje de muchos municipios serranos y la variedad Rufete ocupa un lugar protagonista.
Una de las mejores formas de acercarse a esta tradición es visitar diferentes bodegas y comparar sus elaboraciones. La experiencia La Ruta de los Tres Rufetes propone precisamente un recorrido por tres proyectos vitivinícolas para descubrir diferentes formas de entender el vino y acercarse al paisaje de viñedos en bancales.
También existen propuestas que combinan el vino con otros productos de la gastronomía serrana, creando experiencias de degustación y maridaje.
Queso, ibérico y vino: una combinación muy serrana
¿Qué ocurre cuando juntamos tres productos con tanta personalidad?
La respuesta está en experiencias como Sabores de la Sierra: vino, queso e ibérico, donde una visita y cata de vinos se combina con quesos artesanos, productos ibéricos y una comida gastronómica.
Más que una degustación, es una oportunidad para descubrir la relación entre los productos y el territorio.
Del olivar a la copa
El aceite también forma parte del paisaje agrícola de la Sierra.
La experiencia Del olivar a la copa permite acercarse al mundo del aceite de oliva virgen extra visitando un olivar y una almazara, realizando una cata de aceites y degustando productos serranos.
La jornada continúa con el vino y una visita al Centro de Interpretación del Vino en Villanueva del Conde.
Es una experiencia perfecta para quienes disfrutan descubriendo cómo se elaboran los productos y aprendiendo a reconocer sus características.
Miel y queso: los sabores de la montaña
Las abejas y la ganadería también forman parte del paisaje rural.
En Miel, queso y vino de montaña, tres productos se convierten en protagonistas de una experiencia gastronómica: miel, queso y vino.
Además de conocer y degustar estos productos, la propuesta incluye un taller de maridaje para descubrir cómo combinarlos y apreciar sus diferentes matices.
El sabor de los castaños
La castaña es mucho más que un fruto de otoño.
Está vinculada al paisaje, a la cultura y a la gastronomía de la Sierra de Francia. La experiencia Castañas, vino y tradición serrana permite descubrir diferentes productos elaborados con castaña, combinarlos con vino y conocer otros productos tradicionales.
Es también una manera de comprender cómo los productos de temporada forman parte de la vida y del paisaje serrano.
Ibéricos con identidad
Los productos ibéricos son otro de los grandes protagonistas de la gastronomía salmantina.
En Ibéricos y vinos con identidad, la degustación se acompaña de una explicación sobre el proceso de elaboración y una cata de vinos, antes de terminar con un maridaje dirigido.
Una experiencia pensada para disfrutar de los sabores, pero también para entender el trabajo y la tradición que hay detrás de ellos.
Mucho más que comer
Todas estas experiencias tienen algo en común: permiten conocer la Sierra de Francia a través de las personas que producen, elaboran y conservan sus sabores.
Porque detrás de una copa de vino hay un paisaje. Detrás de un queso hay una tradición. Detrás de una castaña hay un bosque. Detrás de la miel está el trabajo de las abejas y de quienes se dedican a la apicultura.
Y detrás de cada producto hay una historia.
Ven a descubrirla con los cinco sentidos.





